dissabte, 18 de desembre de 2010

Él con una flor. Una sola, dice, por que al menos es especial, única, no pérdida en un ramo, confundida con otras. Un beso. Uno solo no. Otro. Y otro más. Manos que se entrelazan, ojos que se buscan y se encuentran espacios y panoramas nuevos. Esa vez. Momento único. Que desearías que no acabase, que fuera el inicio de todo. Descubrirse vulnerables, curiosos y dulces. Una explosión. Él dice: "Eres mía. No me dejarás nunca. Estamos demasiado bien juntos. Te amo". Y después "¿Dónde estabas?" ¿Quién era ese?¿Por que no te quedas conmigo esta noche en vez de irte a la discoteca con tus amigas? Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato.

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