dijous, 20 de maig de 2010

El Angel.


Todas las personas han sentido alguna vez en su vida amor, eso es lo que nos hace a todos iguales. Haber tenido alegrías , sufrimientos, etc...a lo largo de nuestra vida se lo debemos al amor.
Y el odio..no digo ese odio que genera ira y todo eso sino...algo más profundo, un odio que te hace llorar de rabia, un odio que puede convertirse en el más puro y sincero amor.
Solo el amor puede hacerte importante, solo él puede destrozarte.
No me preguntéis porque pero a alguien ahí arriba se le ocurrió inventar el amor y lo cambio todo.
Nos vuelve incomprensibles, irracionales y nos impide ver la realidad; por eso es tan maravilloso porque nos crea una realidad que solo existe para ti y para él/ella y nadie más estará nunca en ella.
¿Droga? No. El amor es vida, cambiarlo todo por una sonrisa, por un beso...eso es tener algo por lo que vivir.
Solo hay que dar dos cosas a cambio al amor, el corazón y el sentido común...cuanto más enamorado estes menos logico será todo.

Así empezó mi vida, después de conocer al ángel.

for better for worse ..

EN UNA CIUDAD DONDE TODO EL MUNDO DESEA TENER PAREJA, A VECES NO HAY NADA MEJOR QUE NO TENERLA. No nos engañemos señoritas, un 90 % de nosotras vive soñando con su príncipe perfecto, ese chico guapo que te diga todo el tiempo lo mucho que te quiere, que por ti haga cualquier cosa, que si te emborrachas te lleve a casa en brazos, que te haga el amor contra la pared y se meta contigo en la bañera, que disfrace tus días malos y los convierta en buenos, que no se enfade si le mareas, que si te pones tonta te saque la lengua, que no de por hecho que siempre estarás ahí, pero que tampoco lo dude, alguien a quien no le guste verte llorar y que te haga reír cuando no tengas ganas, alguien que si se pone animal sea solo en la cama y te coma a besos por la mañana, que cuide de ti, que cumpla todas tus expectativas, si, si sabes de quien hablo, piensas en el todos los días, TODAS, buscamos eso, el chico perfecto, nuestro ideal, nuestro príncipe, solo nuestro y de nuestro cuento.
Alguna ya habrá tenido algún raro ejemplar de estos, ya que como de sobra sabréis son difíciles de encontrar, y otras no, pero al fin y al cabo, a donde quiero llegar es a que hace una chica durante la espera de su príncipe.
Algunas viven en las ramas intentando trepar hasta llegar al cielo, pensando continuamente en cual será, cuándo llegará, y este si y este no, y blaa blaa blaa. Otras desde un principio se dejan de tonterías, ni ramas, ni arboles, ni cielo, simplemente viven con completa independencia de un príncipe, ni siquiera lo esperan, no se preguntan si llegara, ni tampoco les interesa, una vividora básicamente... Y algunas otras, según mi opinion, menos extremistas, son el tipo de chica que tras la fuga de su ultimo príncipe, o durante la búsqueda de este, pierde la paciencia, se cansan y deciden que no quieren malgastar el tiempo pensando en cuando llegará, después de todo casi siempre las cosas que queremos ocurren cuando menos nos lo esperamos, quizás porque estamos distraídos y dejamos espacio y libertad para que ocurra, por lo que este tipo de chicas optan por entretenerse hasta la, siempre por sorpresa, llegada de su príncipe, simplemente, ¿que ninguno es el príncipe ni quiere serlo? pues vale, pero que tampoco pretenda ser el único entretenimiento.

Yo personalmente en el grupo de vividoras nunca he estado porque creo en los príncipes y en que algún día tendré el mio, el de verdad, pero tampoco estoy en el grupo que vive continuamente esperando, intentando llegar al cielo, ese grupo es solo para chicas con mucha paciencia y yo no tengo, no las juzgo, porque no se que tendrán en mente, pero yo desde mi punto de vista no quiero desperdiciar mi tiempo, mi juventud, que valoro como a nada, en contar los días que tarda en llegar, es como si tenemos un concierto a las 12:00 y son las 11:00 y en vez de esperar una hora tomando unas copas con unas amigas, esperamos contando cada minuto que pasa mirando el reloj, no, yo no puedo. ¿Y que pasa si alcanzas la perfección? ¿Qué pasa cuando logras un completo equilibrio en tu vida y te olvidas totalmente de lo que andas buscando? Genial, ¿no? pero ¿que pasa, si entonces estas tan contenta con tu equilibrio que no quieres volver a tener un príncipe nunca más, o al menos en unos años?. ¿Se pierde entonces la sensibilidad? A lo mejor tenemos que esperar a estar totalmente convencidas de que estamos ciegamente enamoradas para cortar con nuestro liberal equilibrio y saludar al nuevo príncipe... pero claro, no siempre el príncipe quiere esperar a que tu te decidas. No es tan fácil. Buah no, no tengo ni idea de que pasa cuando ya no quieres un príncipe, pero ya lo averiguaré.

dimecres, 19 de maig de 2010

La mar ens parlarà d'amor.



Es curioso como de un segundo a otro te recorre una sensación asquerosamente desagradable que quiere hacerte creer que todo está acabado, que no tienes arreglo, que eres insignificante, y que las personas insignificantes no hacen grandes cosas, y cinco minutos más tarde te electrocuta una energía positiva que te hace creerte capaz de coger el mundo con la mano y malearlo a tu gusto y placer.


Tengo la esperanza de que en cierto modo, podemos malear el mundo. Supongo que alguna vez has tenido un huracán de ideas, una tormenta de genialidades que has terminado no llevando a cabo por no saber por dónde empezar y que cuando por fin, has acomodado tu mente y has decidido empezar, todas esas genialidades se habían desvanecido.

Si llevásemos finalmente a cabo todas esas ideas, si invirtiésemos muchísimo esfuerzo en todo lo que hacemos, si no recurriésemos a la ley del mínimo esfuerzo, si la ideología mundial no estuviese basada en hacer la vida más fácil, rápida y sencilla… todo sería tan diferente. Si no hiciésemos siempre lo mínimo, si hiciésemos de esos huracanes nuestro máximo exponente podríamos en cierto modo malear el mundo.

:)


No inventes, ni robes, ni engañes, ni bebas. Pero si has de inventar, inventa un mundo mejor. Si has de robar, procura robar un corazón. Si has de engañar, engaña a la muerte. Y si has de beber, bébete los momentos de felicidad inolvidables.