dissabte, 12 de març de 2011

Una vez, un padre de una familia llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que su hijo viera que tan pobres eran las gentes del campo. Estuvieron por un día y una noche completos en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo,

-¿Qué te parecio el viaje?

-¡Muy bonito Papá!

-¿Viste que tan pobre puede ser la gente?

-¡Si!

-Y qué aprendiste?

-Ví que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una alberca que llega de una barda a la mitad del jardin, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la barda de la casa, ellos tienen todo un inmenso campo como patio.

Al terminar el relato del niño, el padre se quedó mudo....y su hijo agregó: -Gracias Papá por enseñarme lo pobres que somos!

Hay tantas cosas a nuestro alrededor que llegan a ser invisibles a nuestra vista. Aprendamos a apreciar tantas bellas cosas que tenemos a nuestro lado y vivir aferrados a ellas.

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