dimecres, 12 de gener de 2011

Sueños.

Una isla desierta. Arena blanca. Su cuerpo, su piel morena. Su sonrisa blanca deslumbra junto a su pelo moreno. Se levanta y me mira, esa mirada, esa que tanto me gusta, esa que me vuelve tan loca. Es él, inigualable, ardiente como el mismo sol, frío como el agua un día de verano, divertido tal y como se burla de mi forma de hablar o de mis gestos cuando le cuento algo, interesante cuando me mira con su sonrisilla de medio lado. Es él, que es mío, le miro y pensar que es todo es para mi me enloquece, me hace hasta reir. Él sigue ahi delante mia mirándome como diciendo que quiere entrar al agua, al agua cristalina de nuestra playa, es increible cómo cuando conoces tanto a alguien sabes en cada momento lo que quiere, sin necesidad de hablar. Lo cierto es que me levanto y me pego una carrera hasta el agua antes de llegar, él me alcanza, nos caemos a la arena, damos vueltas sobre nosotros mismos, me rio, se rie, otra vez esa sonrisa tan bonita que siempre me ha gustado, la sonrisa de cuando es verdaderamente feliz, , somos felices, en nuestra playa, en nuestro mundo...

6:30 de la mañana, acaba mi sueño, vuelta a la realidad. Lavate la cara, duchate, desayuna, vistete, haz la cama, preparate la mochila, fumate un cigarro y a hacer el camino de todos los dias. Si hay suerte lo veré por el instituto, quizás en el camino de mi casa al instituto o por algún pasillo cuando toque la sirena de cambio de clase. Es curioso lo poco que se parecen los sueños a la realidad. Por eso después de estos sueños se me hace más dificil mirarle a la cara, sólo es mio en sueños.

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